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Llevar la experiencia culinaria al jardín o la terraza redefine el concepto de habitabilidad. Las cocinas de exterior no son meros complementos, sino estaciones de trabajo completas diseñadas para resistir las exigencias climáticas sin renunciar a la estética. Esta categoría abarca desde módulos compactos hasta islas completas que integran zonas de cocción, lavado y almacenamiento. Fabricadas con materiales de alta durabilidad como el acero inoxidable, el aluminio o maderas tratadas, estas estructuras permiten preparar alimentos y socializar simultáneamente, convirtiendo el espacio exterior en el verdadero centro neurálgico del hogar durante las temporadas cálidas.
La tendencia del "outdoor living" ha impulsado la evolución de los espacios exteriores, que han dejado de ser áreas de paso para convertirse en extensiones funcionales del salón y la cocina principal. Instalar una zona de cocina al aire libre implica una planificación que equilibra la ergonomía con la resistencia ambiental. Estas estructuras están diseñadas para soportar la radiación UV, la humedad y los cambios de temperatura, ofreciendo las mismas prestaciones que una cocina interior: superficies de trabajo higiénicas, capacidad de organización y facilidad de limpieza.
| Tipo de Módulo | Características Técnicas | Uso/Aplicación |
|---|---|---|
| Módulos de acero inoxidable | Aleaciones resistentes a la corrosión, superficie no porosa y aséptica. | Zonas costeras o modernas de alto rendimiento. |
| Cocinas de aluminio | Ligereza estructural, acabados en pintura en polvo, inoxidable. | Terrazas, áticos o zonas donde el peso es un factor. |
| Estructuras de obra/cemento | Alta masa térmica, estética industrial o rústica, máxima robustez. | Instalaciones fijas en jardines amplios. |
| Módulos con fregadero | Conexión a red de agua y desagüe, grifería abatible o extraíble. | Áreas de preparación y limpieza autónomas. |
Para diseñar una cocina de exterior eficiente, es crucial aplicar la regla del "triángulo de trabajo" (zona de cocción, zona de aguas y zona de frío/almacenaje), adaptándola al espacio disponible. Es vital considerar las preinstalaciones de fontanería y electricidad antes de colocar los módulos. En cuanto a la ubicación, busca una zona que, si bien esté ventilada para la dispersión de humos, ofrezca cierta protección contra el viento dominante para facilitar el cocinado. Si el espacio está totalmente descubierto, optar por materiales de grado marino o fundas protectoras es una decisión inteligente para prolongar la vida útil del mobiliario.
Aunque es muy resistente, se recomienda limpiarlo regularmente con productos específicos o agua y jabón neutro, y aplicar un aceite protector ocasionalmente para evitar manchas de oxidación superficial, especialmente cerca del mar.
Sí, aunque los materiales sean aptos para intemperie, el uso de fundas impermeables transpirables durante los meses de inactividad protege contra la suciedad acumulada y heladas severas.
No se recomienda. Es fundamental utilizar electrodomésticos (neveras, planchas) con certificación específica para uso exterior, diseñados para soportar cambios de temperatura y humedad.
Se aconseja un pavimento antideslizante y de fácil limpieza (como porcelánico o piedra tratada), ya que es una zona propensa a salpicaduras de grasa y agua.
La cocina de exterior es el punto de encuentro donde el diseño funcional se une al placer de la vida al aire libre. Cada módulo y acabado ha sido seleccionado pensando en la longevidad y en la creación de un entorno estético coherente con el resto del jardín. Disfrutar de la gastronomía bajo el cielo abierto, con el equipamiento adecuado, eleva la calidad de vida y transforma las reuniones en momentos memorables.