Filtros(0 Filtros aplicados)
¡No dejes tus paredes al desnudo! Viste tus ventanas con nuestras cortinas y tapices de diseño, accesorios decorativos que han ganado protagonismo en el interiorismo actual. La belleza y naturalidad de materiales como el lino o el algodón las convierten en aliadas perfectas para crear ambientes que rebosan estilo y calidez, especialmente al combinarlas con otros elementos como los cojines del sofá, estanterías o armarios. Encontrarás opciones en diversos materiales y formas que se adaptan a cualquier estancia. No solo son perfectas como cortinas para el salón de estilo moderno, sino que también funcionan todo el año: en invierno aíslan del frío y en verano tamizan la luz y el calor. Destacan por sus texturas suaves y versatilidad, convirtiéndose en un must para la decoración. Entra en Sklum, nuestra tienda de decoración online, y descubre una amplia selección de cortinas y tapices de diseño que llenarán tus espacios de personalidad.
Una cortina regula cuánta luz entra, cuánto se ve desde fuera y cómo se percibe el tamaño de una ventana. El tejido, su densidad y la forma de colgarla cambian el resultado más que el color. En el salón suele buscarse luz tamizada; en el dormitorio, oscuridad e intimidad.
Las cortinas de tela de lino tienen caída suelta y textura irregular, y dejan pasar la claridad. Los tejidos de mayor gramaje filtran más luz. Combinar un visillo y una cortina densa permite ajustar la luminosidad según la hora y amortigua el frío del cristal en invierno.
| Tipo | Características técnicas | Oportunidad de diseño o uso |
|---|---|---|
| Visillo traslúcido | Tejido fino y ligero que deja ver siluetas a contraluz. | Primera capa en ventanas a la calle: difumina la luz directa. |
| Paño semitransparente de lino | Fibra con textura irregular y arrugas visibles. Filtra la luz sin bloquearla. | Salones orientados al sur o al oeste, para suavizar el sol de la tarde. |
| Tejido denso | Mayor gramaje y trama cerrada. Bloquea buena parte de la luz. | Dormitorios y habitaciones a la calle, solo o detrás de un visillo. |
| Tela estampada o con relieve | Dibujo, color o textura en superficie. El patrón se lee mejor en paños amplios. | Estancias con paredes y muebles neutros, donde la ventana aporta el color. |
Mide la barra, no el marco. Para un fruncido suave, el ancho de tela debe rondar una vez y media el de la barra; para pliegues marcados, el doble. La barra debería sobresalir unos 15 a 20 cm por cada lado y colocarse entre 10 y 15 cm por encima del marco. En tejidos claros orientados al sur, un forro protege el color. Para mantenerlas, basta un cepillo suave o la aspiradora cada pocas semanas. Si buscas cortinas modernas para el dormitorio, prioriza la trama cerrada sobre el color.
Entre una vez y media y dos veces el ancho de la barra, según el fruncido. Con 1,5 la tela forma ondas suaves; con 2, los pliegues son más marcados y el paño cubre mejor al cerrarse. Mide siempre la barra, no el marco.
Un visillo o una tela semitransparente de lino. De día apenas se distingue el interior desde la calle. De noche el efecto se invierte y se ven siluetas, por lo que en ventanas a la calle conviene sumar una segunda capa más densa.
Un tejido denso, de trama cerrada, en tonos medios u oscuros. Cuanto más ancho y largo sea el paño respecto a la ventana, menos luz se cuela por los laterales. Si prefieres algo de claridad al despertar, combina un visillo con una cortina densa.
Con programa delicado y agua fría, salvo que la etiqueta indique otra cosa. El lino puede encoger con agua caliente y en secadora. Centrifuga poco y cuélgalas aún húmedas en la barra: su peso estira la tela.
En salones y dormitorios, hasta el suelo o a uno o dos centímetros de él. Las cortas, a la altura del alféizar, son más prácticas en cocinas o sobre un radiador, que así no queda tapado.
Una ventana bien vestida cambia cómo se usa la estancia: permite leer junto al cristal sin deslumbrarse y dormir sin la farola de la calle. Elegir el tejido según la orientación de cada habitación evita corregir la luz después con lámparas.
En la colección de Sklum conviven visillos ligeros, paños de lino y tejidos densos para el salón, el dormitorio o un despacho. Para cerrar el conjunto, un cojín rosa palo en el sofá o unos salvamanteles de mimbre en la mesa repiten la textura de la tela en otros puntos de la casa.